miércoles, 21 de enero de 2009

Lo Que Hay Que Oir...

Ayer tuve la desgracia de presenciar una de las peores cosas que se pueden ver trabajando en el comercio. Un impresentable se vió con el derecho de llamar a una compañera mía una lindeza tal como "gilipollas". Sinceramente no sé cual fue el inicio del conflicto, pero tampoco me hace falta. En el hipotético caso de que ella se hubiera equivocado al hacer su trabajo (cosa que dudo, la conozco y sabe hacer perfectamente su trabajo) no hay equivocación tal que justifique que a una persona le falten al respeto de tal manera. Encima, el personaje se atrevió a decir en su reclamación que ella era una maleducada...
Vaya una sociedad nos ha tocado vivir en la que un impresentable amargado se cree con el poder de ir a una tienda e insultar a los trabajadores porque le venga en gana.

Por lo menos una mujer, a la que mi compañera atendió justo antes de encontrarse con este energumeno, vio toda la escena y fue corriendo a poner una sugerencia defendiendola.

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